Ya no quiero dibujar más ojos
ni volver a gritar el mundo entero
escondida detrás de tus árboles
mientras crecen montañas
cuerpo hacia dentro
Ya sé que no es posible
nunca prometar nada
nunca prometar nada
pero quiero prometerte
y que dejen de prenderse
cenizas en las yemas de mis dedos
cuando me acerco a tocarte
envuelta en neones
y falsos milagros
Ya no quiero dibujar más ojos
ni arrepentirme una vez más
de la misma piedra
y tener que fabricar después
canciones que apaciguen el alma
Me sé perfectamente los errores
y las ramas en que descansan las palabras
cuando agotadas comprenden que no pueden
y el problema ya no existe.

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