jueves, 4 de septiembre de 2014

Camino

 
 


Cuando iba a las montañas, el camino era largo, pesado y muy húmedo.
Al cabo de los pasos yo siempre sentí que había alguna brisa que no se apartaba, a unos cuantos pasos; la magnitud de esta certeza me invitó a disfrutar la soledad fuera de Catacumba.
Se me retorcía el escalofrío entre las piedras.
Siempre le había querido encontrar pero, me fascinaba la idea de que, pie tras otro pie nunca estaríamos solos.
 
 

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